LA PLATA.- Nadie se atreve a apostar cuánto podría extenderse esta especie de tregua implícita que anudaron vía telefónica en las últimas horas Cristina Fernández y Daniel Scioli.
Quizás sea el plazo que necesite la Provincia para terminar de delinear el fuerte ajuste del gasto que le reclamó insistentemente y por distintas vías la Nación y el tiempo que demande su posterior convalidación en la Legislatura.
Pero aún con una fuerte dosis de precariedad sostenida en los antecedentes de esa sinuosa relación, la charla abrió al menos un dique de contención para una disputa política que comenzaba a transitar un sendero sin escalas rumbo a un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles.
Aquél contacto en el más alto nivel gubernamental llegó como un bálsamo luego de una semana en la que volvió a quedar expuesta con toda crudeza y virulencia la divisoria de aguas que separa al kirchnerismo de Scioli.
Aterrizó además en un convulsionado escenario político, en el que incluso se ventilaron versiones sobre una supuesta expresión de deseos de la Casa Rosada, luego desmentida, de desalojar al gobernador del Ejecutivo provincial. Nada es casual desde que Scioli cristalizó cierto gestos de independencia política del kirchnerismo.
Luego de que blanqueara sus aspiraciones presidenciales y se reuniera con dirigentes del peronismo ubicados al tope de la lista de los vetos políticos "K", la embestida que despuntó en diciembre apenas asumido su segundo mandato alcanzó rápidamente vigor y voces siempre dispuestas a amplificarle volumen.
La falta de fondos para pagar el aguinaldo a 550 mil trabajadores estatales expuso con inusitada crudeza esa disputa y, al mismo tiempo, las debilidades financieras de la principal provincia del país.
¿Puede que el creciente malestar social generado por esa polémica medida y reflejado en las encuestas haya empujado tanto a Scioli como a Cristina a abrir un paréntesis en esa pulseada?. Por lo pronto, surgieron algunas señales en esa dirección.
La Casa Rosada habría revisado su estrategia de cortar en $ 1.000 millones el auxilio financiero al Gobernador que le resultaron insuficientes para evitar el desdoblamiento salarial.
No habría nuevos fondos frescos, pero el Banco Central le compraría a la Provincia bonos nacionales que vencen en 2018 que le reportarían al Estado bonaerense al menos otros $ 1.000 millones. Con ese ingreso, Scioli se haría de los recursos para pagar casi en su totalidad el aguinaldo a los empleados estatales, docentes y policías en las próximas semanas, y achicar en el tiempo la cancelación en cuotas que generó la ira de los sindicatos.
Por eso el mandatario habló de la "predisposición de la Presidenta para trabajar juntos" y anticipó que analiza para pagar el aguinaldo "lo antes posible".
Descomprimir el clima de conflictividad y malestar que no parece distinguir responsabilidades entre los gobernantes nacionales y provinciales, aparece como uno de los principales disparadores del momentáneo cese de hostilidades. (NA)